También fue muy duro contra Herzog, uno de los más reputados abogados de París, y contra Azibert, a quien acusó de «desacreditar una profesión cuya función es básica en la democracia».
También fue muy duro contra Herzog, uno de los más reputados abogados de París, y contra Azibert, a quien acusó de «desacreditar una profesión cuya función es básica en la democracia».